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foto La riqueza natural de la costa bonaerense reclama políticas de preservación

La sola mención de que, en el último medio siglo, una urbanización desmedida de la costa redujo y alteró en forma drástica sus ambientes naturales, no sólo reitera conclusiones anteriores, obtenidas por estudios realizados por conocidos geólogos nacionales e internacionales, sino que obliga a las autoridades a enfrentar un problema de esta magnitud y características.
Tal como se detalló, de los 1.200 kilómetros de dunas costeras que existían hace apenas unas décadas, hoy sólo se conserva la mitad. El resto ha sufrido, por acción del hombre, un proceso de transformación tan drástico y acelerado que, según advierten algunos investigadores, el litoral atlántico de la Provincia va camino a perder su enorme riqueza original, según señalaron profesionales intervinientes en el proyecto Costas Bonaerenses. Sostuvieron que las imágenes satelitales muestran con claridad que, en la barrera de dunas entre Punta Rasa y Mar Chiquita, casi la mitad del frente costero de la Provincia sufrió ya una alteración que no sólo implica la reducción de hábitats naturales, sino desequilibrios en la dinámica costera y una notable pérdida de biodiversidad.
Añadieron que la urbanización desmedida, la fijación de las dunas, la extracción de arena, la forestación con especies exóticas y el uso de vehículos 4x4, entre otras acciones que se han venido incrementando en los últimos años, no sólo comprometen la conservación de sus plantas y animales nativos, sino que modifican toda una dinámica natural que brinda importantes recursos y beneficios también para la actividad turística.
Hace poco tiempo en esta columna se reflejó la inquietud de un grupo de geólogos referida a la pérdida de playas en las costas bonaerenses, sometidas no sólo a extracciones de arena descontroladas y a la instalación errática de diversas defensas marinas sino, fundamentalmente, a la vigencia de planes urbanísticos costeros absolutamente impropios y agresivos para el medio natural.
Está claro que los distintos organismos con responsabilidad en el tema debieran actuar con firmeza, a partir de tantas negativas consecuencias que se vinieron sumando al desconocerse –de manera tan incomprensible como reiterada- las pautas que deben ser respetadas para preservar la riqueza natural de nuestras costas.
Es de esperar que, frente a la elocuencia de las pérdidas y teniendo a la vista el asesoramiento de los especialistas –así como el modelo seguido en muchos países para evitar esta gravosa erosión- las autoridades extremen todas aquellas políticas de preservación de recursos que resultan tan valiosos como difíciles de recuperar, si se permite su degradación.
29/07/13
EL DÍA


 
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